Las mujeres que ejercen la maternidad en prisión enfrentan barreras estructurales: la falta de espacios adecuados para el cuidado infantil, la escasez de programas de estimulación temprana y las limitaciones para su reinserción social derivadas de las responsabilidades de cuidado, todo ello en un contexto institucional carente de perspectiva de género. Actualmente, más de 300 niñas y niños permanecen invisibilizados y desprotegidos dentro de los centros penitenciarios.
La mayoría de los centros penitenciarios fueron creados para hombres, y han sido “adaptados” sin criterios técnicos ni enfoque de derechos para recibir mujeres con hijas e hijos pequeños.
Fuentes: Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL)
Brindamos acceso a consultas pediátricas y ginecológicas, así como a medicamentos básicos.
Ofrecemos acompañamiento emocional y apoyo psicológico para niñas, niños y sus madres.
Proveemos insumos esenciales como pañales, fórmula láctea y ropa.
Acondicionamos espacios seguros para el desarrollo de las infancias.
Promovemos el ejercicio de derechos básicos como acceso a la salud, la vivienda y la justicia.
Organizamos actividades de integración y fortalecimiento familiar que consolidan el tejido social.